Los trenes en Japón son otro más de los tópicos que se corroboran en cuanto llegas y te montas en uno: van de publicidad hasta las trancas, es muy normal que la gente se duerma en los trayectos, y en las horas punta en estaciones clave hay empujadores para que en cada vagón entre más gente. También te puedes encontrar al típico que se compra los tomos mensuales tamaño guía de teléfonos y los van leyendo durante el viaje. Y por supuesto, todo aquel resfriado o con la alergia primaveral, mascarilla al canto.
La estación de Harajuku de Japan Rail está justo enfrente del principio de la calle Takeshita, lugar clave si lo que quieres es renovar tu vestuario para adaptarte a una de las corrientes anteriormente mencionadas. Como vimos que si nos metíamos a pasear por allí nos alejábamos de la entrada del parque Yoyogi, que estaba muy cerca, decidimos ir primero al parque. Además, como era domingo teníamos todas las papeletas para encontrar a los típicos frikis que van a exhibirse a la entrada del mismo.
Después de sortear al inmenso gentío que dada la hora ya empezaba a congregarse allí, llegamos a la entrada del parque, presidida por un enorme torii. Aún no había mucho friki, pero pudimos ver entre otros a un fan de U2, que tenía puesta una radio a toda pastilla con canciones del grupo, mientras imitaba a la perfección las coreografías de Bono en los videoclips.
La verdad es que dentro del parque no duramos mucho. Aunque el parque era bastante bonito, ya veníamos de ver el parque Ueno, así que nos limitamos a hacer algunas fotos, y pusimos rumbo a la calle Takeshita. Sin embargo, al salir del parque nos dimos cuenta de que los frikis se iban congregando allí cada vez en mayor número, y pudimos tomar algunas fotos de ellos (frase clave: Shashin wo tottemo ii desu ka?, ¿Te puedo sacar una foto?). Posan generalmente de muy buen grado, de hecho normalmente tienen poses estudiadas, dado que dan por hecho que la gente les va a sacar fotos e incluso vídeos. A continuación, una gothic lolita y un grupo de góticas...

El detalle más curioso es que el movimiento "Abrazos gratis" había llegado también a aquellos rincones del mundo. Y no me pude resistir: aquí me tenéis dando un gustoso abrazo a un japonés en la entrada del parque Yoyogi:

Sí, si os fijáis al fondo de la imagen, había una chica también. Sólo puedo argumentar que de algún modo, la gente la tapaba y no la vi, y además el cartel del chico era más llamativo. De todas formas, un abrazo de amigo da exactamente igual a quién se lo des, sienta igual de bien.
Si pensábamos que nada podía igualar aquel nivel de frikismo, nada como visitar el origen de las modas para convencernos de lo contrario. La calle Takeshita estaba entera repleta de tiendas y más tiendas para todos los gustos, donde podías encontrar de todo: desde la ropa en sí hasta cualquier tipo de complemento. Por ejemplo, colgantes con perfiles de reinas francesas estilo manga para aquellas que prefieran lo lolita, lentillas postizas que simulaban tener los ojos inyectados en sangre para las góticas, parasoles negros con encajes para las gothic lolitas... Entramos en varias de ellas, y en ningún momento decayó nuestro nivel de asombro.
Sin embargo, lo más divertido fue la tienda de disfraces de Takenoko. Espectacular, y encima a precios asequibles (salvo que quieras un diseño propio y a medida). Casi estuve tentado de comprarme uno. La lástima es que normalmente en estas tiendas tienen cuidado de que nadie haga fotos en el interior, para que nadie copie los diseños y esas cosas, así que no puedo mostrar fotos de dentro. Sin embargo, os aconsejo que si tenéis la oportunidad de pasear por esta calle, no dejéis de entrar en todas las tiendas que os apetezca. Os aseguro que nadie os va a mirar raro por veros entrar o salir de ellas: todo el mundo que pasa por allí va o bien a comprar, o bien para dejarse impresionar. Ah, y tened en cuenta que allí las tiendas pueden estar en cualquier planta de los edificios, así que buscad incluso aunque tengáis que subir a la segunda o tercera planta (los japoneses no tienen planta baja, tal cual entras en un edificio estás en la primera planta).Tras terminar de pasear por la calle Takeshita, cruzamos una calle y entramos en la calle Harajuku, homónima del barrio. Allí ya se acababan las tiendas frikis, y comenzaban las normales. De hecho pasear por allí era mucho más tranquilo, y además podías empezar a ver calles con casas más de estilo tradicional japonés. Aprovechamos para comer por allí, y pusimos rumbo a Omotesando. Y ya que estamos, os contaré una de las cosas más divertidas de Japón: los restaurantes tienen sus propios escaparates, como si fueran tiendas, en los que ponen réplicas exactas en plástico de los platos que venden. Parecen totalmente reales, y además no recuerdo haber visto platos de esos de plástico iguales en restaurantes diversos, así que empezamos a imaginarnos empresas que se dedican a hacer réplicas de plástico para las cadenas de restaurantes, a las cuales les llevas platos preparados y ellos te dan una réplica exacta, que imita desde el rebozado del tempura hasta las salsas de los okonomiyakis. Todo lo contrario que en Madrid, que en algunos sitios los platos parecen de plástico pero son de verdad...
En Omotesando se agrupan las tiendas más caras y mas chic según los cánones europeos, como por ejemplo la de Ralph Lauren, que estaba justo en la esquina donde aparecimos en la calle, con su encargado de abrir la puerta de la tienda como en las películas americanas. Estuvimos por allí no demasiado tiempo, ya que íbamos camino de nuestro siguiente objetivo: Shibuya. Camino de aquel mítico barrio los edificios eran cada vez más altos, pero lo divertido era que si te desviabas un poco de las calles principales y te metías en cualquier pequeño callejón, te volvías a encontrar con callecitas y casas típicas japonesas:

Sin embargo, pensar que más adelante en nuestro camino se alzaban edificios llenos de pantallas de televisión, cruces superpoblados y neones sin fin, hizo que no nos entretuviéramos en esas callecitas más del tiempo justo para descansar un poco. Teníamos ganas de llegar al famoso barrio donde se halla el cruce más transitado del mundo, desde donde se puede ver la famosa pantalla que aparece en el cartel de Lost in Translation con el dinosaurio, y donde se encuentra la solicitada estatua de Hachiko...

Este cruce fue el final de nuestro paseo por Harajuku, al fondo se veían ya los edificios de Shibuya, hogar por excelencia de las gals, las chicas superfashion, radicalmente opuestas a las chicas de Harajuku, cafeterías de moda, hoteles capsula, tiendas donde los accesorios son uñas postizas de colores llamativos y cuantos más colgantes lleves en el móvil más fashion eres...
2 comentarios:
Eesta claro que si no comento yo, no comenta nadie.
A ver... Se me caen 2 mitos..(Para que el anime me tiene más influenciado).
- ¿Hay japonesas gordas?
- ¿Hay japonesas cuya talla de pecho no sea XXXXXXXXXL?
Un error imperdonable, lo de darle el abrazo al tio, en vez de darselo a la chica, Charlie. Hay que estár mas agil.
En fin, maldita la envidia que me dais XD
Ten en cuenta que los japoneses no pintan a las chicas tal y como son, sino tal y como les gustaría que fueran...
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