Amanecimos después de haber dormido pocas horas. El plan del día era ir muy temprano al mercado de pescado de Tsukiji, pero las fuerzas nos pudieron y decidimos tomarnos el día con calma. Así que ejecutamos el plan B: un paseo en barco por el río. Claro que antes nos despedimos del restaurante del hotel con nuestro último desayuno.
Camino de la estación de Okachimachi (camino que nos sabíamos de memoria ya) tomamos esta foto de uno de los aparcamientos verticales, en los que los coches se colocan en una especie de noria y se van subiendo. Pudimos observar cómo sacaban uno de los coches: la noria interior va girando hasta que tu coche aparece en la puerta. En ese momento lo sacas marcha atrás (ya que lo metes de frente y el coche una vez dentro no se gira) hasta que se coloca justo encima de la plataforma giratoria que veis en el suelo. La plataforma rota y te deja el coche mirando justo en la dirección que tienes que tomar para incorporarte a la calle.Cogimos de nuevo el tren de Japan Rail hasta la estación de Hamamatsu-cho. Desde allí salía una pasarela elevada que tenía indicaciones sobre cómo llegar al embarcadero donde cogeríamos el barco. Aquí podéis ver el mapa del paseo. Por el camino pasamos junto a algunos edificios altos junto a los cuales había, cómo no, cerezos en flor. Las flores no nos abandonaron al final ninguno de los días de nuestra estancia.
En el aparcamiento del embarcadero nos encontramos con este autobús de Hello Kitty. No os perdáis los peluches gigantes que hay dentro, ni la Kitty disfrazada de Godzilla subiendo a la torre de Tokio en la decoración exterior.Una vez en el embarcadero nos indicaron amablemente dónde teníamos que comprar los billetes para el barco hacia Asakusa (había varios destinos). Hicimos la cola, rato durante el cual nos explicaron el uso de los chalecos salvavidas, y al poco subimos finalmente al barco.
El trayecto fue muy agradable y relajado. Nos dio tiempo a ver muchos edificios y filas de cerezos a los lados del río, y hacer multitud de fotos a cual menos interesante. Lo gracioso es que el barco iba hasta arriba de españoles que iban de excursión con una guía japonesa. Si es que estamos por todas partes. Paso a comentar los detalles curiosos del trayecto:

Al poco de empezar el trayecto nos cruzamos con esta embarcación de aspecto futurista. No sé muy bien cuál sería el propósito de semejante barco, puede que sea uno de esos que tenga el suelo de cristal para ver el fondo del río, aunque no sé qué interés puede tener en Tokio.

Por supuesto, en Tokio también hay gente viviendo debajo de un puente. Ya comenté en entradas anteriores que hay una población importante de indigentes, visibles sobre todo en los parques. Esta nueva visión nos daba una nueva perspectiva de la dimensión del asunto.
Por fin desembarcamos en Asakusa, y justo en la orilla de enfrente vimos este edificio. Se trata de una famosa compañía de cerveza japonesa, y el edificio (la parte de la izquierda en la foto) está construido a semejanza de una jarra de cerveza llena, se puede ver el color dorado de las paredes y el techo en forma de espuma. La parte de la derecha no tenemos muy claro lo que es, pero si fuera marrón el bolondrio ese parecería algo raro...
Continuando con nuestra buena suerte, nos encontramos con el parque de Asakusa inmerso de pleno en un festival. Y lo primero que nos encontramos fue a varias chicas de kimono subidas en carruajes y con cintas cual si de las reinas de la fiesta se trataran. Me dio tiempo a hacer una foto a una de ellas fugazmente antes de que se fueran. A la entrada del parque repartían botellas de té fresquito, pero sólo si llevabas un kimono o yukata puesto, así que no pudimos hacernos con una gratis.El festival se componía de varias exhibiciones, algunas de las cuales parecían llevarse a cabo por alumnos y alumnas de colegios de los alrededores, como la exhibición de tambores taiko. Os dejo con algunas fotos:

Estas mujeres estaban mostrando kimonos y explicando cómo realizar el obi, el nudo que sujeta el kimono y que vemos expuesto.

Un grupo de chicas realizó una exhibición espectacular de tambores taiko, en perfecta sincronización y realizando danzas a la vez que tocaban.

Otro grupo de chicas que parecían estar preparadas para hacer alguna representación de teatro parodia de Sailon Moon.
Después aquella nueva inmersión cultural, nos dirigimos hacia Asakusa. La intención era visitar las calles laterales que, al igual que la calle principal que iba desde Kaminari-mon hasta el templo, también estaban repletas de tiendas. Y de paso, fuimos echando un ojo a los restaurantes donde podríamos comer un poco más adelante.
Al final no encontramos nada que no hubiéramos visto ya antes en cuestión de tiendas, pero sí que vimos un restaurante especializado en pez globo, conocido por ser venenoso y peligroso para la salud a menos que se sepa cortar adecuadamente. El restaurante tenía un escaparate-pecera en el cual nadaban los peces tan tranquilos a la espera de su destino. Era impresionante verlo.Cuando llegó la hora de comer, entramos en un restaurante donde servían platos de arroz con curry, tras lo cual terminamos de ver algunas tiendas que nos faltaban, y pusimos rumbo a la estación de metro (que ya nos conocíamos) para volver a Ueno. Nos quedaba aún una última visita al parque homónimo, en especial una zona que aún no habíamos visitado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario