Bajamos desde Roppongi Hills a la calle y pusimos rumbo a la zona de marcha. Llegamos a una calle totalmente abarrotada de gente, con la cámara bien guardada en la mochila dado que por una vez no me fiaba mucho, así que esta entrada será de sólo texto.
Recorrimos una acera siguiendo a Miyuki mientras no paraban de abordarnos unos tíos enormes que nos decían en inglés que abajo en sus locales había fiestas a tope y nos instaban a entrar. De hecho, Miyuki acabó entrando en uno de esos locales: bajamos unas escaleras y de repente nos vimos metidos en un local hasta las trancas que ponía música disco. El sitio prometía, pero el cuerpo nos pedía otra cosa, así que le pedimos a Miyuki que nos llevara a un local de karaoke.
Salimos y en la acera de enfrente había varios de estos sitios. Ahora viene la explicación de cómo es un karaoke japonés: son edificios de varias plantas, con la misma disposición que un hotel. En recepción solicitas una habitación cuyo tamaño varía según cuantas personas seáis, y dices el tiempo que vais a estar. De momento pedimos una hora, nos dieron una llave, y cogimos el ascensor. Cada planta se compone de un pasillo bastante largo con un sinfín de puertas, detrás de las cuales se adivinaban mini-fiestas a gritos desaforados. Localizamos nuestra habitación, y descubrimos que dentro había un sofá, un aparato de karaoke compuesto por un televisor que ya nos ponía anuncios (y los pone siempre que no haya una canción seleccionada), el aparato que recibe las peticiones de canciones, altavoces por todos lados, un mando a distancia con el que pedir las canciones, una mesa y tres o cuatro libros cuales guías telefónicas con el repertorio de canciones: japonesas, occidentales, ordenadas por nombre y ordenadas por artista. También había un teléfono para pedir bebidas a recepción (es obligatorio pedir al menos una). Y, por supuesto, dos micrófonos para los atrevidos cantantes y accesorios (como panderetas) para el resto.
No os podéis imaginar lo ilusionados que estábamos. Agarramos cada uno una guía y nos pusimos a hojear. Pronto descubrimos que a pesar de los conocimientos de japonés que podáis tener, buscar una canción puede ser algo complicado, ya que se rigen por el orden silábico japonés, en vez de por el orden del alfabeto occidental. Aún así, pronto le cogimos el tranquillo, y mientras Manolo y Ana no paraban de poner canciones del repertorio occidental, Cris, Miyuki y yo pusimos a la cola un sinfín de canciones japonesas, sobre todo de animes.
Lo curioso es que prácticamente ninguna de las canciones suena con su melodía original. Más bien tienen grabadas las canciones con un sistema MIDI, que a veces puede llegar a sonar bastante mal, pero total, a fin de cuentas una vez que te pones a berrear ya casi no oyes nada más. Y los vídeos casi nunca se corresponden con los videoclips reales. Tienen bastantes vídeos grabados en plan genérico, con actores japoneses, que se van sucediendo. Algunas canciones japonesas sí que tienen sus vídeos originales, sobre todo si son de alguna serie de anime conocida, como pasó con el opening de Evangelion. Sin embargo, la canción de Totoro no tenía imágenes de la película (demasiado caras como para comprar los derechos de reproducción, supongo).
La hora se nos pasó totalmente volando, así que al final acabamos optando por la opción de "pasamos del tren y ya cogeremos un taxi cuando nos cansemos". Salimos de allí después de habernos pasado en unos diez minutos la hora que teníamos alquilada, y nos fuimos al karaoke de al lado. Este estaba decorado en plan futurista, cual si estuviéramos dentro de un cuadro de H. R. Giger. Pero esta vez alquilamos dos horas, ya que la experiencia no sólo nos había gustado, sino que parecía que teníamos el mono.
Es increíble cómo se nos pasó el tiempo. Y eso que cada vez nos dábamos más prisa en elegir nuestras canciones para poder cantar más. Incluso si alguna no nos convencía, la pasábamos para poner la siguiente (imprescindible la ayuda de un nativo para manejarse con el mando de selección de canciones, eso sí, a menos que tengas un buen nivel de japonés), como nos pasó con alguna canción que se seleccionó y que sólo cantaba uno porque el resto no nos la sabíamos. Al menos dos personas tenían que saberse la letra. El claro vencedor de la noche, por cierto, fue Manolo, del cual descubrimos un impresionante talento no sólo para cantar, sino también para interpretar a George Michael y a Robbie Williams. No he visto jamás a nadie ponerle más sentimiento. Para deleite de Miyuki, Cris y Ana se marcaron también algunas de Shakira (muy divertido también ver la letra de la canción en español en pantalla con el katakana encima para que los japoneses puedan cantarla). Yo entre canción y canción de anime no pude evitar marcarme un The Final Countdown (¡ese solo!). Y así hasta el culmen de la noche, con los cinco cantando el Bohemian Rhapsody a toda pastilla, emulando la escena de El mundo de Wayne.
Pero todo lo bueno se acaba, y llegó la hora de volver. Aunque estábamos algo cansados ya, si por mí fuera yo había seguido cantando toda la noche. Miyuki nos ayudó a coger un taxi, cosa que resultó más difícil de lo que parecía en un principio, ya que tuvimos que competir con bastante más gente. Al final llegó uno, nos despedimos ya definitivamente de Miyuki hasta la próxima vez que volvamos, y pusimos rumbo a Ueno. Eso sí, antes de dejar Roppongi tuvimos ocasión de ver desde el taxi a la nota curiosa de la noche (si todo lo anterior no había bastado): una auténtica tuna española paseando por la acera. Lo último que esperábamos ver por allí.
Al final el taxi sólo costó 4000 yenes, unos 25 euros, y entre todos lo pagamos tranquilamente. Lo único más complicado fue conseguir decirle en japonés al taxista por donde tenía que tirar una vez llegamos a Ueno. Menos mal que ya me conocía las calles y en cuanto llegamos a un lugar conocido pude darle indicaciones.
No tardamos mucho en quedarnos dormidos aquella noche. Al día siguiente teníamos que coger el avión de regreso, pero como salíamos bastante tarde, teníamos planeada todavía alguna que otra excursión de última hora.
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2 comentarios:
Cantantes The Final CountDown, version Gigatron?!?!. Espero que si. Y espero que tambien hicieras el solo , que si no no estaba la canción completa.
Miedo me da cuando vayamos a visitaros y saqueis el singStar :S.
Lo de las canciones en formato midi es por el formato nativo de los karaokes que son un mojon.
Dios mio. Bohemian Rapshody. Con lo larga que es :s.http://www.youtube.com/watch?v=ZFz6kmRLc6A
Lo más gracioso fue ver a Charlie y a Manolo cantar el opening de Ranma y ver a Miyuki completamente flipada de lo bien que se la sabían o ver cómo flipaba de la velocidad a la que leían la letra de las canciones en japonés :-D
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